lunes, 27 de julio de 2015

La mano que salvará de la oscuridad

¿Cómo escapar del vacío en tu interior? ¿Cómo escapar del dolor y la tristeza que te invade? ¿Cómo desaparecer de este mundo e irte a otro muy lejano? Si existe algún manual de instrucciones que lo explique, lo necesitaría más que a nada. "¿Cómo?" Es la pregunta que muchas veces nos preguntamos y la respuesta de la cual queremos saber. Queremos encontrar algo o alguien que ocupe ese vacío. "No tienes que buscarlo, ya llegará", decían. Pero no saben que hay veces que la esperanza y la paciencia se desvanece mientras que la desesperación y la impaciencia gana la batalla. Lágrimas y lágrimas sin parar, ocupan las horas de todas las noches. Ojos rojos por la mañana, provocados por el llanto de la noche anterior. Gritos silenciosos, pidiendo ayuda. Esperando a una mano que te sujete y no te suelte nunca, para no caer al fondo oscuro del pozo. Sigo cayendo cada vez más. "No quiero caer, quiero subir y salir del pozo. No quiero ir al fondo con la oscuridad, lleno de dolor, sufrimiento, decepciones, odio, tristeza.." ¿Y la felicidad de la que todos hablaban? Has sufrido tanto, que dudas. Dudas que exista esa felicidad. Piensas que solo es una ilusión. El mundo se derrumba sobre ti y no puedes hacer nada más que derrumbarte junto a él. Utilizaré la poca esperanza que me queda, seguiré esperando esa mano que me ayude a salir y me salve de este infierno. Prómeteme que tú también esperarás.

Ángeles esperando el gran vuelo.

Tú, sí, tú. La que está leyendo esto. El ángel que está esperando a que sus alas estén preparadas para volar. Sí, un ángel. Todos nacimos siendo ángeles con unas bonitas alas, pero pequeñas. Esas alas determinaban el nivel de aprendizaje en nuestra vida. A medida que aprendías lecciones en la vida, aparecían nuevas plumas en la colección haciendo más y más grande las alas. Y así, hasta que las alas sean lo suficientemente grandes como para volar bien alto, poder tocar las nubes y tener el mundo bajo tus pies. No te preocupes si aún sigues en tierra, eso quiere decir que aún te falta por aprender. Todos nos merecemos volar y volaremos, tarde o temprano. Dejaremos de sentir cómo el mundo se nos viene encima y seremos libres. Ten paciencia, ese día llegará a todos nosotros. Tiene que llegar, es su obligación.

domingo, 19 de julio de 2015

Una bonita mentira...

Llegaste a mi vida un día cualquiera. Pasaste de ser un completo desconocido a estar en mi mente día y noche. Pero cuando creí que eras diferente a los demás, me hiciste caer en tu trampa. Yo confiaba en que no eras el típico chico de hoy en día, que eras distinto, pero me equivocaba, eras igual que todos. Yo te creía en todo lo que me decías, en como me tratabas pero lo que no sabía era que hacías lo mismo a otras personas. Me sentía especial a su lado pero descubrí que era otro juguete más en su lista. Yo quería creer que todo era mentira, que en realidad no era así pero cada vez tenía menos pruebas para demostrar lo contrario. Era como si quisiera perdonarle a pesar de todo pero otra parte de mi quería olvidarlo. Me costaba dejar de sonreír cada vez que me miraba, cada vez que me hablaba. Y me ilusionaba, como una tonta, sin saber lo que me esperaba. Cuando me di cuenta de esta triste realidad, ya era demasiado tarde. Al fin y al cabo, fui una idiota, lo único que conseguí fue acumular más dolor y sufrimiento. Y lo peor de todo es, pensar en lo fácil que fue acercarme a ti y lo difícil que es ahora olvidarme de tus recuerdos.

Soledad

Me gusta beber té sola, y leer sola. Me gusta viajar en el autobús sola, y caminar a casa sola. Me da tiempo para pensar y poner mi mente libre. Me gusta comer sola, y escuchar música sola. Pero cuando veo a una madre con su hija, a una niña con su amante, o a un amigo riendo con su mejor amiga; me doy cuenta de que a pesar de que me gusta estar sola, no me apetece estar sola.

¿Alguna vez...?

¿Alguna vez habéis tenido mil ilusiones y lo único que recibisteis fueron mil y una decepciones? ¿Alguna vez habéis pensado que lo vuestro no llega a ningún sitio y ni siquiera habéis empezado? ¿Alguna vez has sentido que una persona es la que te hace sufrir más pero también es la única que te puede alegrar el día? Si te ha pasado alguna vez, entonces te entiendo perfectamente. ¿Por qué tengo que ser la idiota que se ilusiona y después sufre, mientras que a él no le importo ni lo más mínimo? El amor es tan complicado... ¿o tal vez somos nosotros, las personas, las que lo hacemos complicado?

La trampa del amor.

¿Sabes esa sensación de que por mucho que el chico que te gusta, te haga daño, aun así tú lo dejas pasar como si no hubiera pasado nada? Pero en realidad, en el fondo te afecta, te destroza. Es el amor que sientes hacia él lo que gana ese dolor. Tú lo perdonas una y otra vez, como si no te importara. Y él divirtiéndose, cuando se mete contigo. Rebobinas, intentando recordar donde empezó todo. Si, al principio era diferente, hubo sonrisas y risas, muchas risas junto a él, y momentos que para ti fueron importantes, pero para él, solo fueron algo que se le olvidó al cabo de dos días. Y claro, cuando ya se ha cansado de ti, se distancia. Cuando ya has caído en su trampa, cuando ya estás completamente enamorada, es cuando te deja. Tú no querías que pasara nada de esto, pero surgió. Y no te lo esperas, es el que menos te imaginabas que te podría llegar a gustar. Enfin, lo que toca ahora es intentar olvidarlo, a él y a sus malditos recuerdos.

viernes, 3 de abril de 2015

Un corazón sin lógica.

Esas cálidas manos suyas, perfectas para mis frías manos en días de invierno, transmitían su calor a mi cuerpo congelado. Cuando su mano tocaba la mía, y nos quedábamos así durante milésimas de segundo, sentía mariposas en el estómago, me sentía segura, pero eso él no lo sabe. Me pregunto si sentía lo mismo también. Esa sonrisa que me sacaba automáticamente, hacía que mi día fuese mejor, aunque él no es consciente de eso. Esas tonterías que hacíamos sin darnos cuenta, a él le daban igual, a mi me hacían feliz por momentos. Cuando me pedía algo y me lo suplicaba, tenía la sensación de que solo me utilizaba, de que me quería cuando me necesitaba. Pero no me importaba, no sé porqué, pero no me podía sentir mal. Cuando reíamos hasta que nos dolía por chorradas que solo nosotros entendíamos. Y esas ganas mútuas que teníamos de fastidiarnos porque queríamos ver al otro enfadado, o eso almenos quería yo. Somos muy diferentes, no tenemos muchas cosas en común pero aún así, no sé, es un caso especial. Cuando hablaba con él, sentía que el mundo desaparecía. Hablabámos de cosas sin importancia, me daba cuenta de que a veces él tenía unas ideas muy disparatadas y me gustaba escucharlas, pero también ha habido momentos en que él me hablaba con sinceridad. Y eso lo valoraba mucho, aunque él no lo sepa. Cada día me iba dando cuenta, de que por una parte, era un chico distinto a los demás, que una parte suya era buena y que tenía corazón, aunque a veces por sus acciones no lo aparentaba mucho. Pero por otra parte, sin embargo, era el típico chico igual a todos. Él está en mi cabeza constantemente, día y noche. Dando vueltas a lo mismo, a los momentos que hemos pasado juntos. Para él, creo que ni existo, si no estoy delante suyo. ¿Qué clase de amor se podría considerar que es? Ni siquiera entiendo porqué me siento de esta forma. Es todo tan confuso ahora mismo que no me aclaro ni yo. Todo en mi mente se mezcla y se convierte en un desorden, un desastre sin solución.

jueves, 2 de abril de 2015

Maldita rutina.

Te preguntas ¿Por qué?, en tu cabeza solo hay interrogaciones sin respuesta alguna. "¿Por qué a mí?, ¿por qué me pasan estas cosas?, ¿por qué soy así?..." Y es que la vida no es perfecta ni tampoco fácil, nadie lo dijo. Y llega un momento en que todo te da igual, te hartas, te cansas. Te cansas de ser la última opción, de dar mucho y recibir poco, de las críticas, de la sociedad, de callarte, te cansas de vivir la puta rutina todos los días. Mucho dicen de "Disfruta la vida" pero para mi el problema es ¿cuándo? La rutina nos mantiene encerrados. Es como un callejón sin salida. Naces, estudias y estudias, trabajas, hasta que te duelan los huesos, y en un abrir y cerrar de ojos, cuando ves que eres libre y puedes escaparte, ya eres demasiado mayor para hacer lo que siempre has querido y no has podido. Y te arrepientes. Así que, si tienes oportunidad de disfrutar del momento, aprovechala. Nos damos cuenta de las cosas, solo cuando las perdemos.

domingo, 22 de marzo de 2015

El día a día

Otro día más. Otro día más levantarme a las 7 de la mañana, deseando que sean las 11 de la noche para 'dormirme'. ¿Por qué pongo comillas? Porque no duermo, me paso hasta las tantas de la noche llorando. ¿Por qué? Para desahogarme. Instituto, pf. Lo odio, no porque sea para estudiar o por los profesores ni nada de eso, sino porque noto que ni encajo, miro por los pasillos y me doy cuenta de que todo el mundo me observa (o eso pienso). Duele mucho saber que nadie sabe por lo que estás pasando. Me pongo muy feliz cuando llego del instituto y pienso: ¡Bien! Sobreviví otro día más. Pero de repente hay otra guerra en mi casa, que hace cambiar mi ánimo. Y te encierras en tu habitación, escuchando música. Parece que la música esta escrita para mi, la mayoría de las canciones (de las que yo escucho) me siento muy identificada con ella. Parece que la música es la única que me escucha y entiende. Me encanta dormir, es como si muriera un par de horas, es un estado de paz y tranquilidad, sueño con que soy feliz hasta que llego a un punto en que me lo creo, pero me despierto y veo que todo era un sueño, una mentira y me doy cuenta de que todo es una pesadilla, la realidad. Y me vuelvo a deprimir y vuelta a la rutina. Gracias sociedad, por haber creado el monstruo que soy ahora mismo. [Este texto NO es mío.]